Egsencia de mí

La egsencia, ego+esencia, no está registrada en el diccionario pero posee un significado revelador, de hecho, creo que es el concepto que mejor expresa la naturaleza de las personas. El ego es nuestra identidad social, y por tanto, un constructo de enculturación (fabricado entre tod@s) y la esencia es la combinación impredecible y fascinante de nuestras variables biológicas,psíquicas y energéticas.

¿Cuántas veces se apela en la esfera profesional a que para tener éxito se ha de mostrar “aquello que te diferencia del resto“? Pues descifrar esa diferencia, desarrollar esa egsencia, con motivación y consciencia, es mi pasión y mi sentido vital. ¿Y qué mejor contexto que el educativo, entre competencias, objetivos, certezas egoicas y entre anhelos, decisiones e incertidumbres esenciales?

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Como pedagoga egsencialista considero que la educación ensalza, otorga distinción a la persona en particular y a una sociedad en general.Se asemeja a la labor de un perfumista como lo fue Septimus Piésse en el s.XIX que:

Asignó a cada esencia una nota musical, basándose en el grado de evaporación. A una esencia de evaporación rápida correspondía una nota aguda y a una de evaporación lenta, una nota grave; y así recorriendo toda la escala.

La terminología en perfumería, al igual que la comprensión pedagógica, se corresponde con la de la música.Una composición (perfume-aprendiz) está compuesta de distintos acordes (grupo de esencias-cualidades) que pueden sonar estridentes o armoniosos en función del instrumento y su afinación (docente-metodología didáctica).

ESCALA DE OLORES

¿A qué fragancia corresponde mi egsencia?

A la egsencia de mí es inevitable añadir la egsencia de ti, es decir, cada persona, cada vivencia y circunstancia contribuye a crear el entramado multifactorial que somos, seamos o no conscientes de ello.

El mundo de la discapacidad (TEA, discapacidades sensoriales, parálisis cerebral, espina bífida, síndrome de Cornelia…) y la exclusión social, infantil y juvenil, impregnaron mis primeros pasos pedagógicos, a veces de puntillas, otras a la pata coja, pues es difícil actuar con afianzada seguridad y eficiencia cuando tu formación profesional se ha centrado exclusivamente en el academicismo universitario.

Para subsanarlo, decidí ir integrando (en permanente actualización) en mi perfil profesional la formación psicoterapéutica en técnicas provenientes de la Programación neurolingüística (PNL) y el coaching; la lengua de signos española (LSE) y el lenguaje no verbal; la emoenergética y bioenergética; la reflexología podal; el Reiki; la neuroeducación y la astrología psicológica.

Actualmente, una vez consumado el Máster en Redes Sociales y Aprendizaje digital (UNED), me encuentro en la tarea de converger la realidad educativa (formal, no formal e informal), offline y online, como un todo indivisible y ubicuo en el camino vital del alumnado, desde el paradigma de la pedagogía egsencialista, a través de las Tecnologías de la Relación, la Información y la eduComunicación (TRIC).

La inquietud y el espíritu de eterna aprendiz e investigadora, me ha llevado a cursar el Master en Bioconstrucción para poder resignificar y comprender, de forma consciente, la educación como un proceso mandálico en simbiosis y sostenibilidad. Mandálico por su carácter holístico (el ser, con sus circunstancias, como un todo); en simbiosis por el intercambio egsencialista y en sinergia, de todos los agentes intervinientes y sostenible, porque la educación es la principal fuente de equilibrio de una sociedad.

“Calzarte con los zapatos” de otr@s niñ@s, de sus familiares, colegas profesionales, te hace consciente de que una línea es un punto que decide salir a caminar y que, en muchas ocasiones, es una línea de trazados muy diversos, unos casi imborrables (egos rígidos), otros errantes (egos sin propósito vital), inconsistentes (egos sin dirección), ilusionistas (egos con esperanzas), malabaristas (egos que sobreviven), resistentes (egos que no aceptan realidades definitivas), reactivos (egos con gran caudal de energía), pasivos (egos estáticos), aventureros (egos que experimentan)…

En algún momento, todas las manos tiemblan, todos los pies tropiezan y todos los egos desfallecen, por exceso y/o por defecto, por eso, es preciso en el contexto educativo aprender a acompañar más que imponer y aprender a ser, dejando ser. Esta reflexión que se está convirtiendo en mi filosofía, argumenta el paradigma pedagógico egsencialista como resultado (no hay finales ni comienzos, todo es un proceso) de todas las interacciones experimentadas en mi entorno intra-interpersonal y laboral hasta el momento presente.

Parece que tenemos todas las teorías de excelencia profesional para que nuestro sistema educativo funcione, pero no es así. ¿Nos sirve de algo señalar a presuntos culpables, mientras otros tres dedos apuntan hacia nosotr@s mism@s? Actuamos como personajes de ficción, encapsulados, victimizados, aquejados en un rol (ego) que, en la mayoría de los casos, traiciona su naturaleza creativa (esencia).

¿Somos lo que queremos ser o lo que nos han transmitido que seamos?

¿Decidimos desde nuestro ego o desde nuestra esencia?

¿Somos realmente un pentagrama en blanco o con acordes condicionados que resuenan o chirrían?

Ha llegado el momento de enaltecer nuestra existencia, de ser merecedores de la vida que se nos concedió (no tanto de la cultura que hemos heredado), de revisar nuestros patrones culturales y analizar críticamente si entonan o desentonan.

Propongo un eclecticismo egsencialista, que integre y considere ambos hemisferios cerebrales, equivalentes al paradigma científico-izquierdo (donde todo encaja) y el paradigma trascendental-derecho (donde todo fluye), el autoempoderamiento al servicio del colectivo, donde podamos decidir en qué sinfónica o filarmónica queremos desarrollarnos.

El mundo necesita oxigenarse, respirar nuevas fragancias y estoy convencida que cada una de nuestras egsencias pueden marcar la diferencia. La presunta crisis estructural y funcional no es más que la consecuencia de habernos anestesiado y silenciado nuestros acordes egsencialistas.

¡Afinemos y refinemos nuestros egos para que aflore la música esencial  que llevamos dentro! ¡Vamos a ello!

erika materson

‘Cree en ti con tanta fuerza,que el mundo no pueda evitar creer en ti también.’ Imagen de Erika Materson

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