En el post “Escultores de la infancia” introducía una percepción sobre la realidad de la niñez, la cual es calzada con zapatos de industrias capitalistas, cuyo objetivo es crear y hacer creer para vender y no para crecer. Con ello me refiero a cómo se va construyendo el ego de cada ser, en un proceso de enculturación más inconsciente que consciente.

Nos encontramos ante una cultura ego·dominante que nos engulle, nos clona, nos homogeneiza, en la que cualquier persona llegará a ser un producto y objeto social antes que sí misma. Es la cultura de lo que se espera de un@ (lo que encaja, al estilo del hemisferio cerebral izquierdo), más que de lo que a un@ le fluye (la creatividad de ser, en consonancia con el hemisferio derecho); esto es, la esencia supeditada al ego.

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Imagen de Igor Morski

Nuestra sociedad controlada y manipulada se asegura la supervivencia de su especie premiando la ego·enculturación en detrimento de la heterogeneidad existencial.A modo de darwinismo social, la cultura dominante premia, estimula, promociona a todo aquel que perpetúa sus tradiciones y excluye, de forma más o menos sutil, al que pretende caminar de otra forma, también señalado por el resto del colectivo.

¿El párrafo anterior podría referirse a la personalidad de muchos centros educativos de nuestro país? Si no fuera así, ¿por qué se habla de pedagogías alternativas y no complementarias? Porque hay una política educativa dominante que excluye otras formas por desmarcarse de su propia idiosincrasia.

Lo que difiere de lo propio no es un error, sino la oportunidad de crear una realidad tan plástica como la neurociencia está demostrando respecto al funcionamiento neuronal del ser humano. Si la educación transita por senderos de hemisferio izquierdo (competencia lingüística, matemática…), por senderos de hemisferio derecho (competencia digital,creatividad al servicio de la competencia tecnológica, de iniciatova,etc.) e incluso por senderos intermedios (competencia comunicativa, social, cívica…), ¿a qué debemos la incoherencia de contemplar al alumnado desde un pensamiento rígido, fosilizado en lugar de plástico y mutable?

Es en la familia y paralelamente en la escuela, donde se inicia al alumnado en los mecanismos de enculturación, poder y control.

Si la educación es un “arma de construcción masiva”, ¿no deberíamos arrojar consciencia en toda la comunidad educativa (alumnado y sus familias,entornos cívicos, profesorado y gestores educativos) de la “esclavitud de pensamiento” en la que se encuentra inmersa?

Igor Morski niño

Imagen de Igor Morski

Quizás la consciencia pueda dar un primer paso, si tenemos presente que la libertad no es poder escoger entre opciones predeterminadas (realidades impuestas), sino reflexionar en cómo generar una ampliación diversificada de realidades más afines a su egsencia. En palabras de Sören Aabye Kierkegaard:

La gente exige la libertad de expresión como una compensación por la libertad de pensamiento, que rara vez utilizan.

¿Sería posible la libertad de pensamiento en una sociedad ilusionista como la nuestra? ¿Se podría educar en la libertad de ser, es decir, la creación de un ego al servicio de la propia esencia, en el empoderamiento de un@ a un@, hasta llegar a un colectivo más consciente que cosificado?

A través de Orwell y Huxley asistimos a dos mecanismos manipuladores de diversa naturaleza e idéntico factor común: el poder y el control sobre la sociedad. Por un frente, la población se vería atacada por la represión, la opresión, la destrucción y la coacción (Orwell) y, por el otro, corrompiendo la idea transgresora y liberadora, la sociedad sería envuelta en nubes edulcoradas de perversos placeres (Huxley); perversos porque el exceso conduce al defecto.

Pero, ¿quién ejerce el poder y el control? ¿Hablamos de grandes corporaciones, gobiernos, oligarquías, mass-media…? En palabras de Foucault:

El poder es cualquier tipo de relación en la que uno intenta dirigir la conducta del otro. Estas relaciones son móviles, inestables, sujetas a modificación. Cuando quedan bloqueadas y fijadas impidiéndose la reversibilidad que las caracteriza, nos encontramos con un estado de dominación.

Ante tal realidad social de luces y sombras, el entorno presencial (offline) y virtual (online), puede erigirse como una red perpetuadora de estructuras oligárquicas o como una red de motivación ideológica que posibilite los principios aludidos en la “Declaración de la Independencia del Ciberespacio” de Barlow.

Una vez escuché que las personas incorporamos dos tipos de educación, una la que recibes y otra la que te procuras. ¿Dónde se aprende la segunda?

El egsencialismo, como paradigma educativo, propone una mirada ecléctica e integradora de ego/esencia, hemisferio izquierdo/derecho, donde las polaridades convergen, interactúan, se descubren y se comunican conscientemente.

Es una pedagogía de la sostenibilidad, de la optimización del aprendizaje, del descubrimiento, del autogobierno de todos sus participantes, donde el ilusionismo cultural deviene en consciencia existencial, pues no hay mejor contraoferta ante la vulneración de las obligaciones y derechos fundamentales que una sociedad dueña de sí misma.

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